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viernes, 23 de mayo de 2014

Susana Rangel y Beatriz Ramirez

7mo. Encuentro Internacional de Educación Infantil “Arte en la Primera Infancia: debates teóricos y propuestas didácticas”

“Modelos estéticos en los medios de comunicación”

El día 11 de mayo asistí a una conferencia a cargo de Beatriz Ramirez Blankenhorst y Susana Rangel Viera da Cunha que tuvo lugar en el congreso de la OMEP (Organización Mundial para la Organización Preescolar)


De más está decir que hoy en día los medios de comunicación ocupan un lugar muy influyente en la vida de los niños.

Susana Rangel dice que muchas veces pensamos que los libros son la fuente principal de conocimientos, olvidándonos de las imágenes, los videos, los sonidos, etc. El contacto con el mundo concreto es cada vez menor en nuestras vidas.


Rangel basa su discurso en las publicidades con las que conviven los niños a diario. Explica que en ellas adultizan a los niños, dicen cómo deben ser, los incitan a consumir, y lo más peligroso es que los adultos acreditan esto.


Todas esas imágenes son producidas por el adulto, y circulan por el mundo imponiendo lo que los niños deben ser. Pero, ¿Qué es lo que no nos muestra? ¿Qué pasa con los invisibles? ¿Cómo nos relacionamos con lo diferente? A lo que Rangel se refiere con “lo diferente” es a todo aquel que no sigue los patrones preestablecidos, ya sea por opción, o por no poder seguirlo.


Continúa haciendo mención al modo en que nuestros sentidos se van modificando a partir del impacto que causan los medios de comunicación en nosotros. ¿Qué es lo lindo hoy en día? ¿Los padres controlan el tiempo que pasan los niños frente al televisor?


Da el ejemplo de una publicidad que lanza un supermercado, en la cual se premiaba a la niña que lograra parecerse más a la muñeca del momento. ¿Esto es normal? ¿Es necesario que una nena se parezca a una muñeca? ¿Para qué?


Hoy el arte es sólo una de las imágenes en el mundo de los niños. La enseñanza del mismo debe proponer un pensamiento crítico. Para esto, es necesario reflexionar, provocar cuestionamientos y promover otra educación de la mirada; una educación que logre romper con lo establecido.



Continúa hablando Beatriz Ramírez Blankenhorst, Representante artística del canal de televisión “Paka Paka”.

Comienza explicando a grandes razgos qué es Paka Paka. Cuenta que su programación está dirigida a niños de entre dos y doce años, dividida en dos franjas: una para niños de dos a cinco años, y  la otra, de seis a doce años.


Sostiene que el arte y el contenido, deben ir de la mano.


Luego explica que las ideas que los guían son: diversidad, identidad, género, inclusión, federalismo, juego y fantasía, y la mirada infantil. Ellos evitan la mirada ingenua y lavada de los niños.


Menciona que tienen en cuenta que los niños no son adultos en miniatura, y los invitan a jugar. Para esto se plantean ¿Con qué tipo de personajes quieren que se vinculen e identifiquen los niños? Entonces buscan reflejar rasgos de identidad sin seguir las modas del momento, intentando desesteriotipar; no cargan de erotismo a las niñas y evitan roles masculinos exacerbados.


Intentan acercar a los niños a la posibilidad de generar mundos de fantasía a partir de la cultura propia. Y finaliza diciendo que el equipo prioriza a los niños como ciudadanos, como sujetos de derecho, productores de cultura.



Ambas ponencias me resultaron interesantes y considero que se complementan. Por un lado, Susana Rangel mostró, mediante imágenes y su experiencia, una realidad devastadora. Por el otro, Beatriz Ramírez Blankenhorst mostró una alternativa para que la televisión no sea mala palabra, y pueda estar al alcance de los niños, incorporando el arte y una gran sensibilidad en lo que se muestra. Más allá de esto, sería bueno replantearnos el estilo de vida que llevan hoy los niños, si hay necesidad de que estén constantemente frente a un televisor, perdiendo así la posibilidad de explorar todo un mundo que se están perdiendo.


Saludos

Matina

lunes, 19 de mayo de 2014

Elisabeth Burba y Chango Spasiuk

7mo. Encuentro Internacional de Educación Infantil “Arte en la Primera Infancia: debates teóricos y propuestas didácticas”


“La música popular en la escuela infantil”


Tuve el placer de asistir, el día 10 de mayo, a una conferencia a cargo de Elisabeth Burba y el Chango Spasiuk, coordinada por Claudia Soto.





Elisabeth Burba (Córdoba, Argentina) es profesora de música y licenciada en psicopedagogía; actualmente directora suplente del Conservatorio Superior de Música Félix Garzón.


Ella comienza la conferencia diciendo que el título de la mesa la lleva a pensar en tres conceptos difíciles, controvertidos, con acepciones y concepciones cambiantes a través del tiempo:

·         Lo popular, a veces usado como sinónimo de lo tradicional, también de lo popularizado, de lo folklórico. Elisabeth pregunta ¿Todo lo popular es tradicional? ¿Todo lo tradicional es popular? ¿Popular es folklórico? ¿Cuál es la acción del mercado que populariza un producto? ¿Qué reciben nuestros niños bajo la concepción de música popular?
 ·         Lo infantil, que conlleva a plantearnos concepciones de infancia; una concepción que ha cambiado a través del tiempo, no sólo en el ámbito pedagógico.
 ·         La Identidad Cultural.
 


Continúa explicando que la canción emerge como lo que es, “un hecho cultural”. Pero muchas veces la convertimos en una canción funcional, repetida a veces al descuido, con un tono enfático, “la lavamos de significación”. Por ejemplo el cambio de letra de “Aserrín Aserrán”, por el de “A guardar, a guardar”


Elisabeth desmitifica lo que se dice acerca de la duración de las canciones para niños, justifica diciendo que los niños tranquilamente pueden cantar canciones enteras de María Elena Walsh, o de cualquier artista del momento, motivo por el cual no es necesario buscar canciones cortas para llevárselas a los niños.


Otros interrogantes que plantea son: ¿Siempre tenemos que enseñar algo con la canción? ¿Y el cantar por cantar, y compartir? Ella dice que con estas preguntas comenzó a pensar en la música de su infancia. Esos tiempos tan disfrutados y compartidos que le parecía que los chicos necesitaban. Entonces recordó las rondas, los juegos, y comenzó a organizar su repertorio con la colaboración de las familias. Luego empezó a suceder algo que llama “apropiación del repertorio”, y se dio cuenta de que si no receptaban esas canciones era por cómo se las estaban presentando. Entonces apareció la “contextualización del repertorio”, esa construcción, reconstrucción y recreación significativa de los contextos de donde emergen las canciones, como hechos culturales. Empezaron a buscar informantes, convocaron a una empleada doméstica oriunda de Jujuy, a un portero, a una chica venezolana, etc. Y comenzó a suceder algo que tenía que pasar. Como maestros, el enriquecimiento de su propio aprendizaje sobre aspectos referidos a contextos culturales, (una información que no siempre la brinda el sistema de formación); la revalorización, en el ámbito escolar, de personas de la comunidad. Cuenta que ellos podían aportar un bagaje cultural desvalorizado hasta por ellos mismos.


Burba dice que podemos caer en errores muy grandes por desconocimiento de términos y de contexto. Da el ejemplo de un niño que le pregunta a su maestra qué era el lagar (término utilizado en una canción), a lo que la docente responde con una seguridad absoluta “es como un lago grande”. Utilizando este ejemplo dice que debemos tener mucho cuidado con estas cuestiones.


Luego da a conocer que realizó un trabajo llamado “El canto que la escuela se perdió”, todo el folclore de los años ’60 y los ’70 que por distintas razones sociopolíticas no ingresó a la escuela, pero que es riquísimo. Entonces recopiló cien canciones entre las que describen el paisaje, los oficios perdidos y canciones de cuna o de algunos personajes fuertes de la historia argentina. 

Cuenta que este trabajo presentado en congresos tuvo sus críticas. Algunos decían que los niños no podían cantarlo, que era muy difícil, etc. La autora afirma que es cierto que los niños no pueden cantar todo, pero considera que lo que no pueden cantar son aquellas canciones  que son pobres, con falta de riqueza poética o musical, o letras inapropiadas, con un fuerte contenido erótico.

Remarca el valor de la copla con la que se pueden hacer infinidad de cosas en el jardín. Además, habla de la importancia que tiene que las maestras de primeros grados sigan con un ratito de canciones de cuna, de descanso, que se articule el Jardín con la Primaria y no realicen un corte abrupto. 


Finaliza diciendo: “Sigamos cantando mucho, pero pensando qué, cómo y para qué” 


Y con esa calidez y ternura que transmite tanto al hablar como al cantar, comparte una frase que dice:Ahora voy a hablar del horizonte, no importa que sea lejos, importa saber adónde                                                                    

    Armando Tejada Gomez  


A continuación comienza a hablar el Chango Spasiuk (Misiones, Argentina)  músico y compositor; quien dice que las instituciones educativas miden todo a través de los resultados, pero que todo lo que tiene que ver con el arte no se puede medir, no se puede fragmentar ni se puede pensar. Porque es algo que impacta en el centro emocional de cada ser, entonces como educadores tenemos la responsabilidad de comprender esto, que el niño no es solamente un centro receptor de contenidos conceptuales e intelectuales, sino que es un ser y no solamente lo que nosotros decimos impregna en ellos sino también lo que nosotros sentimos, hacemos y pensamos. 


Sostiene que la música es abrir una puerta hacia otro lugar, y ese lugar  no es conceptual, sino un lugar de “saboreo”. Entonces dice que cuando nosotros nos relacionamos con los niños tenemos que pensar que ellos no están conceptualizando esas impresiones, sino simplemente las están saboreando; y posiblemente ese saboreo sea algo que les dure para toda la vida.Asegura que debemos replantearnos si nuestra mirada del mundo es pobre, o si somos rígidos, o  si somos flexibles, si todavía somos capaces de pensar el mundo de una manera diferente. Además debemos pensar ¿Cómo yo me relaciono con el arte? ¿Qué significa para mí la música, la pintura o la poesía? ¿Hasta dónde eso es parte de mi cotidianeidad? Porque si uno no tiene resuelto ese tipo de interrogantes, el niño va a percibirlo. 


El Chango afirma que en la dificultad está la posibilidad, que entre un mundo revuelto, lleno de basura, están la esperanza, el anhelo, el deseo de querer otra cosa. Y nosotros tenemos que profundizar en la sensibilidad.La música es una oportunidad de reflexión colectiva, y no solamente la música cantada, sino que en la música instrumental también hay un lenguaje. Da un ejemplo de una sala en la que la maestra puso un tema de Spasiuk, y los niños comenzaron a dibujar colores y diversas cosas, entonces explica que hay una sensibilidad que los niños interpretan perfectamente. 


Como adultos debemos romper con esa estructura de que el mundo es así, la institución me dice que es así, los libros me dicen que es así, y hay que hacer el intento de resignificar las cosas y permitirnos incorporar nuevos conocimientos, para mostrarle al niño que uno todavía tiene la capacidad de seguir aprendiendo absolutamente todo.Dice que si nosotros queremos que las cosas cambien, tenemos que pensar hasta dónde somos capaces de cambiar. 


Spasiuk sostiene que los niños, más allá de la música creada especialmente para ellos, pueden escuchar otras cosas como Beethoven, Mozart, porque tienen la capacidad de recibir todo tipo de música. Continúa diciendo que la música y la clase de arte son tan importantes para el niño como para el adulto, y si un niño es sensible, no va a salir a la calle a romper todo, sino que la sensibilidad va a hacer que conecten con el otro, que respeten al otro, y que salgan al mundo de otro modo.  




Quizás con el afán de contar el contenido de la conferencia, ya que me pareció muy interesante, perdí un poco las sensaciones que generaron en mí estas dos personas tan cálidas. Quiero contarles que a medida que avanzaba en sus explicaciones, Elízabeth Burba ejemplificaba el contenido cantando, generando una distención especial en la audiencia, y logrando una emoción absoluta. Por otro lado, el Chango Spasiuk nos hizo reflexionar desde la sensibilidad que transmitía con su palabra, logrando entre ambos un clima maravilloso para pensar y repensar cada tema tratado en la conferencia. 



Muchas gracias, y hasta la próxima entrada 


Marina

sábado, 17 de mayo de 2014

Conferencia a cargo de Imanol Aguirre

7mo. Encuentro Internacional de Educación Infantil “Arte en la Primera Infancia: debates teóricos y propuestas didácticas”

“Los niños no somos artistas”: Construyendo otros puentes entre el arte y la infancia.

El día 9 de mayo asistí a una conferencia a cargo de Imanol Aguirre, presentada por Patricia Berdichevsky.

Imanol es Diplomado en Profesorado de EGB y Licenciado en Filosofía por la Universidad del país Vasco, Doctor por el Departamento de Filosofía de los Valores y Antropología Social de la citada universidad. En la actualidad es profesor Titular de Didáctica de la Expresión Plástica y Director del Departamento de Psicología y Pedagogía. Sus líneas de investigación se han centrado hacia la educación artística, cultura visual y experiencia estética, en contextos formales y no formales del aprendizaje.




Da inicio a la conferencia haciendo alusión a una frase dicha por un niño: “No somos Picasso, somos niños. No podemos pintar sin aprender”. De aquí parte el título de la mesa.


Imanol explica que hay una realidad educativa que está cambiando:·         Una presencia creciente en la escuela;
·         La apertura de museos al público infantil, donde se toma al museo como prolongación de la escuela;
·         La mercadotecnia, afectando a las prácticas escolares y educativas.


Por estos motivos encontró diferentes estrategias, a las que llamó puentes, para acercar el arte a la infancia.


Al primeo lo llamó “puente de las golosinas”, donde el arte es tomado como un caramelo al que el niño aprecia y disfruta. Pero este puente tiene un peligro, ya que toma a las obras de arte como un modelo a imitar; tratan de emular a quienes pintaron realmente las obras.


A partir de esto, explica que se está creando un nuevo género de arte para la infancia, ya que la gente piensa que para los niños hay que preparar un mundo “dulce”, en donde todo es convertido en algo fácil, con colores básicos, formas simples y una amabilidad temática. Y continúa diciendo que el imaginario infantil apenas trasciende este mundo fácil.Este criterio de colores, formas y temas limitan la elección de artistas a la hora de llevarlos a la sala, y de esos artistas seleccionados, se eligen las obras que más se ajusten a los criterios anteriores.


Concluye la explicación de este primer puente haciendo referencia al destierro de la idea simplificadora de la infancia.


El segundo puente que da a conocer, es “el puente de las musas”, en donde no se copian los modelos, sino que se utiliza el arte como inspiración.


Explica que estos dos puentes tienen en común la proyección de los modos de las artes en la escuela; no estamos usando las artes para formar, sino que formamos arte. Y para avanzar debemos usar las artes como producto resultante de una cultura y entenderlo con nuestra experiencia visual.


Imanol dice que una obra está compuesta por:-          La experiencia personal del artista, y
-          El contexto cultural del autor
Construye un cruce entre deseos, biografía, limitaciones, fracasos, significados, experiencias, etc. del artista.


Sostiene que las imágenes existen en el seno de redes de significados culturales; y que es importante que podamos ampliar nuestro campo de estudio hacia todos los artefactos generadores de experiencia.


Además, habla de la necesidad de replantear nuestros propósitos educativos, preguntarnos ¿Para qué enseñar arte en la escuela?, y comprender cómo las imágenes afectan nuestra vida, nuestra identidad, comportamiento, posiciones morales, etc.


Hay que entender a los niños como seres capaces de observar y tomar decisiones, de analizar y reinterpretar, de debatir y consensuar, de sentir, de jugar y de experimentar. No debemos inventarles un mundo fácil o lavado, porque estamos formando personas, generando cultura.


Luego finaliza la conferencia diciendo “Un acto pedagógico es un acto de amor” 


Escuchar a Imanol Aguirre hablar del arte desde un lado tan profesional, cargado de profundidad y sabiduría, mi hizo reflexionar acerca de lo fácil que es tratar el arte desde un lado superficial y lavado en el Jardín. Es necesario que nos arriesguemos y probemos llevarles a los niños algo más que lo ya conocido, que nos despeguemos un poco de ese caballito de batalla que sabemos que siempre funciona, para aventurarnos a todo ese mundo por conocer.


Gracias, y hasta la próxima entrada

Marina

martes, 13 de mayo de 2014

40° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires


“El valor de los juegos tradicionales en la escuela del siglo XXI”


El día jueves 8 de mayo asistí a una conferencia a cargo de Marisa Díaz y Fabrizio Origlio, que se llevó a cabo en la Feria del Libro.Marisa Díaz es docente, formadora de formadores, tallerista de arte, juego, cuerpo, murga, coordinación y dinámicas de grupo.Fabrizio Origlio, autor y director. Egresado del conservatorio Nacional de Música, es además licenciado en Ciencias de la Educación (UBA)


Comenzaron la conferencia partiendo del interrogante: ¿Tiene lugar el juego en la escuela?


Luego pasaron a explicar que los juegos tradicionales, son juegos que tienen normas, que ya están inventados, y garantizan algo del orden, del placer y la diversión. “Son algo que te invita a jugar”.


Origlio afirma que en la actualidad han ocurrido tres pérdidas:-La primera es que los niños de las ciudades han perdido lugares de juego debido a una mal construida seguridad social. Hoy en día los niños no pueden salir a jugar en las calles o en las plazas sin estar inseguros.-La segunda pérdida a la que se refiere, es a la falta de tiempo que tienen las familias para jugar con los niños debido a la necesidad de salir a trabajar.-Y por último, menciona que se ha ido perdiendo el traslado de juegos de generación en generación.


Entonces, por el contexto social, por la situación económica, y por la familia, el juego en el siglo XXI se ve disminuido. Pero ¿Quién garantiza el derecho que tiene el niño a jugar? Ese lugar hoy lo da la escuela. Los maestros son enseñantes, portadores de cultura, y garantes de derecho. Es necesario que el niño encuentre en el maestro esa invitación a jugar.


Díaz y Origlio explican que estos juegos normativos son contenedores, “son como una cajita de tres o cuatro normas que dicen esto se puede, y esto no se puede hacer”, “son contenedores para un niño que encuentra tanta descontención”.


Continúan dando el ejemplo de la escondida, que consta de una persona que se dé vuelta y cuente hasta un número pactado, mientras que el resto de las personas debe ocultarse dentro de un radio acordado. Luego el que se escondió busca a sus compañeros de juego, al primero que descubre pasa a ser el que cuenta.Si alguno de los jugadores no cumple las reglas, no se puede jugar porque el juego desaparece. “Sólo jugamos juntos si cada uno hace lo que se comprometió a hacer”. Aquí se vislumbra el valor de la cooperación, donde cada uno pone su granito de arena para que todos puedan jugar. Por ende, además de lo dicho anteriormente, el juego es un contenedor de valores.


Es necesario realizar itinerarios didácticos en donde los juegos tengan algo en común, para que los niños tengan pistas y puedan, de alguna manera, anticiparse a lo que va a venir. Para esto, Origlio dice que debemos categorizarlos, y así será más fácil planificar los itinerarios.Algunas categorías que menciona son: juegos con agua; juegos de persecución, juegos de recorrido; juegos con palabras; juegos con sogas; juegos con bolitas; rondas; juegos con palmas, y juegos para empezar a jugar.


Para finalizar, afirman que todos estos juegos están en nosotros, sólo hay que desenjaularlos, rescatarlos, sacarlos y volver a jugarlos.


Cuando uno enseña a través del juego, enseña valores, enseña cultura, motricidad, genera disfrute, entre muchas otras cosas. Entonces ¿Por qué no darle al juego el lugar que se merece dentro de la escuela?